Viaje al TT de la Isla de Man TT Tourist trophy Isla de Man

TT Tourist trophy Isla de Man 2015

Viaje al TT de la Isla de Man

Viaje al TT de la Isla de Man

Hace muchos años que oigo hablar de la Isla de Man, del TT Tourist Trophy, de sus carreras, del ambiente y de la cultura de moto que allí se respira. He devorado centenares de videos y artículos y he hablado mil veces con mis amigos sobre la centenaria carrera… Y por fin, en 2013, la oportunidad cuajó y empezamos a preparar uno de los viajes de mi vida.

Preparar un viaje como este no es tarea fácil, hay muchos puntos a tener en cuenta y se necesita ante todo, anticipación en la reserva de los ferrys y el alojamiento. Ser un grupo de 12 valientes representaba tenerlo todo muy bien atado y no se podía dejar nada al azar ya que una vez que la expedición hubiera partido hacia la isla y estuviera en marcha sería difícil de coordinar cualquier cambio.

Otro de los puntos importantes cuando se realiza un viaje en moto de estas características estener la moto completamente a punto para los aproximados 2.500 km que realizaríamos durante el viaje. Un servidor para esta ocasión tuvo la gran suerte de que le dejaran una fantástica BMW R 1200 GS último modelo, por lo que poco me tuve que preocupar esta vez de la mecánica.

El resto de la expedición llevaban motos muy dispares, Honda CB600F Hornet, Honda CB1000R, otra BMW R 1200 GS, una BMW K 1200S y una Honda Crostourer DTC además de una Yamaha R1que fue baja a medio camino…

La edad de los valientes osciló entre los 26 del más joven a los 60 del más mayor y una vez allí se nos sumaron dos miembros más que viajaban en avión.  Las reuniones antes del día de la salida  fueron necesarias y el continuo “mailing” durante los meses previos sirvió para ir caldeando el ambiente.

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El viaje empezaría en Barcelona e iríamos por carretera hasta Santander donde allí nos montaríamos en un barco hasta Portsmouth en Inglaterra. Desde allí pondríamos rumbo a la mítica ciudad de Liverpool famosa por ser ciudad natal de los Beatles donde cogeríamos otro ferry para llegar a nuestro objetivo “Isle of Man”

Realmente los preparativos a nivel organización no fueron demasiados ya que contratamos los servicios de una agencia que nos ofrecía un pack donde se incluían los dos ferrys de ida y vuelta así como los hoteles de la noche de Liverpool y las 5 noches en la isla.   Eso ya nos quitó bastante trabajo de encima ya que lo que suele ser más complicado es coordinar la llegada a la Isla de Man.

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El ferry se tiene que reservar como mínimo con 6 meses de antelación ya que si lo miras uno o dos meses antes resultará imposible conseguir plaza, para tu moto por lo menos. También hay la posibilidad de plantarte allí  cada mañana por si hay alguna vacante, pero pueden pasar tres o cuatro días tranquilamente hasta que surja esa suerte además de haber una larga lista de espera…

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Naturalmente tendrás que tener tu pasaporte en regla ya que viajas primeramente a Inglaterra y luego a la Man que es un país como puede ser Andorra o San marino. Antes de embarcar en Santander o en Bilbao tendremos que pasar un riguroso control de pasaportes por parte de la policía española y también la inglesa. No hace falta tener ningún visado ni pedir ningún permiso especial, solamente tener los papeles en regla propios y del vehículo

Es muy recomendable tener una buena asistencia en carretera por si tenemos problemas mecánicos con nuestra moto y no estará de más llevar algún kit repara pinchazos, unas cuantas herramientas, bridas de plástico y quizás también un pequeño botiquín. Si se viaja en grupo no hará falta que todos los miembros lo lleven todo pero si sería interesante que entre todos se llevara de todo. Nunca se sabe que puede pasar.  Imprescindibles serán el traje de agua, ropa técnica que abrigue, una visera de recambio a ser posible una tintada y otra normal, guantes de recambio, dinero en metálico en ambas monedas euros y libras.

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Pueden parecer exagerados todos estos “cachivaches” pero una vez en ruta nos pueden salvar la vida. Imaginaros por ejemplo que somos el único que lleva un casco Shoei modelo NRX y al poco de salir de viaje se cae el casco al suelo y se nos ralla o rompe la visera… o si se nos hace de noche con la visera oscura o simplemente tenemos un clavo en la rueda…

Un botiquín tampoco está de más con todos los fármacos que podemos necesitar, tapones para los oídos, etc… No es un viaje de aventura como irse a un país del tercer mundo pero tampoco es fácil encontrar lo que podamos necesitar en un país que no es propio si retrasar todo el grupo.

Salimos de buena mañana de Barcelona, el objetivo de ese día era llegar a Santander lo más pronto posible ya que sobre las 19 h empezaba el embarque al primer ferry. Dicho y hecho, la expedición partió. Por la mañana con los depósitos llenos con la intención de hacer una buena tirada de kilómetros. Pasados los 200 km paramos para llenar depósitos otra vez, ir al baño y hacer un café rápido. En el segundo repostare todo eran nervios por el viaje, unos comentaban lo cómoda de su moto, otros lo incómoda y más conversaciones de moteros… La BMW R 1200 G S fue la compañera ideal de nuestro viajeViaje al TT de la Isla de Man

Pasado Zaragoza primer problema. Una de las motos, una Yamaha R1 se para después de un peaje y le cuesta arrancar… Es como si la batería estuviera descargada. Mal asunto puesto que esos síntomas me eran muy familiares y la cosa no tenía fácil solución. En la expedición viajaban tres buenos mecánicos por lo que la asistencia, conocimientos y recursos técnicos estaban de sobras cubiertos. Pero un alternador quemado no es un recambio que se lleve a menudo y la moto se quedó en Zaragoza y el pobre compañero con una rabia enorme tuvo que tirar de paquete todo el viaje de ida. (el de vuelta os lo contamos más adelante).Viaje al TT de la Isla de Man

Sin más problemas llegamos a Santander sobre las 17 h,  localizamos el puerto, la entrada de nuestra compañía y buscamos un bar donde picar algo. Un mesón con buen jamón y cerveza bien fría fueron suficientes para pasar el rato sin demasiada pena.A la hora acordada nos dirigimos hacia el embarque. Control de pasaportes y billetes y para adentro donde una larga cola  nos esperaba ir entrando a las bodegas del barco.Viaje al TT de la Isla de Man

En la cola ya empiezas a ver personajes pintorescos. Siempre me han llamado la atención los moteros de otros países. Son especialmente particulares los ingleses y alemanes a pesar de ser muy distintos entre ellos. Los ingleses se caracterizan por viajar mayoritariamente en motos RR cargados con maletas y a menudo con Kitts de manillares altos. Pero la verdad es que había todo tipo de motos además de muchos ingleses con remolques raros y gigantescoViaje al TT de la Isla de Man.

El barco de Santander a Inglaterra estaba muy bien, personalmente había viajado en tres ocasiones de España a Italia con la moto en la bodega por lo que no me impresionó tanto como a alguno de mis compañeros. Con todas las motos juntas y bien amarradas por el personal del barco, con el equipaje justo para el trayecto marítimo nos instalamos cómodamente en el camarote. Después de perdernos varias veces por el “barco laberinto” nos encontramos en una de las terrazas para cenar y repasar la ruta del día siguiente ya en Inglaterra. El cansancio de la kilometrada del día (son unos 700 km) se dejó notar pronto y nos fuimos a dormir no muy tarde, que al día siguiente quedaban otros tantos ¡y por la izquierda!La Isla de Man queda totalmente tomada por los moterosViaje al TT de la Isla de ManLa cultura de moto es enorme, incluso los autóctonos saben de motos

Al llegar a Portsmouth el día no estaba como ir a tomar el sol pero por el momento aguantaba bien. Desenbarco y autopista en dirección a nuestro objetivo que era Liverpool donde nos esperaba el hotel donde haríamos noche. Los poco más de 400 km por autopista fueron rápidos a pesar de la lluvia que nos obligó a sacar los trajes de agua y a extremar las precauciones. Liverpool muy frio pero bonito y como no podía faltar, visita obligada con pinta de cerveza incluida en el bar “The Cavern” donde los Beatles dieron sus primeros conciertos

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Al día siguiente la cantidad de motos que esperaban para embarcar al ferry de Man era de lo más diversa. Desde la última Ducati Panigale R pasando por “Trikes”, transformaciones Café Racer, marcas de lo más extrañas y nunca antes vistas por mis ojos… Este barco ya es más pequeño, pero la decoración con el símbolo de la Isla con las tres piernas en forma de hélice hace que a uno se le pongan los pelos de punta, ¡Ya se podía oler la gasolina! En esta ocasión la mala mar nos respetó bastante y pudimos empezar a ojear algún programa oficial del TT para empezar a aprender las categorías y equipos.

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Los nervios por llegar a “la isla” se hacían evidentes entre los miembros del “Tema” y las ganas de ver carreras eran enormes… Una vez atracados en Douglas, la capital de la Isla de Man, ordenadamente desembarcamos y nos dispusimos a reagruparnos para marchar en búsqueda del hotel para dejar todos los trastos del viaje.Viaje al TT de la Isla de Man

La dirección del hotel nos llevó hasta un “club de tenis“ precioso donde un amable portero nos informó donde nos teníamos que dirigir y aparcar las motos. En las oficinas del club nos dieron la bienvenida y nos explicaron dónde estaban nuestras “habitaciones”… El hotel en cuestión se llama Snoozebox y se trata de una serie de módulos prefabricados a modo de cubos unos encima de los otros como el famoso juego Tetris.

El invento es propiedad del expiloto de F1 David Coulthard quien empezó por montar ésta ingeniosa manera de hospedarse en los grandes premios de F1 británicos. El espacio de la habitación es muy reducido pero suficiente para compartir con tu mejor amigo o tu pareja… Si te toca compartir con un extraño o con alguien con el que no tengas demasiada confianza puede resultar complicado de gestionar. Nos tocaba pasar allí cinco noches por lo que nos lo tomamos con filosofía.  Lo mejor del tema es que esta zona donde se sitúa el club de tenis está prácticamente dentro del paddock del TT.

Para futuros viajes o para los que os planteáis viajar hasta allí yo recomendaría buscar el alquiler de alguna casa de la isla. Hay casas espectaculares y mucha segunda residencia que se alquila para el gran evento del año.

Después de dejar los trastos en nuestro box particular los miembros más jóvenes y quemados no pudimos resistir la tentación de darnos una vuelta por la zona de la recta principal y ya ver y tocar el asfalto donde sucedería el mayor reto motociclista de la historia

Llegamos a la isla en las jornadas de entrenamientos. Siempre hay unos cuantos días de entrenamientos de las distintas categorías donde ya te puedes hacer una idea del ritmo al que van los pilotos. Siempre recordaré la sensación de ver pasar la primera moto, fue de lo más impresionante que he visto nunca, fue una sensación entre admiración y miedo…

Nos situamos justo al final de la recta de meta, al final de una bajada donde se gira ligeramente a la derecha. Las motos llegan prácticamente a fondo, para cortar un poco y abrir gas a fondo otra vez. El aullido es estremecedor y reconozco que me impresionó ver cómo pasan de rápido. Primero pasan los pilotos “novatos” fácilmente reconocibles por llevar un peto naranja como los que se llevan en el coche en caso de avería.

El protocolo de carrera está muy bien estudiado. Siempre se entrena o se corre por las tardes, por lo que todo el mundo tiene tiempo de sobras para coger sitio donde más le conviene. No hay que comprar entradas, ¡es gratis!, simplemente planificar donde situarse en un sitio de la isla donde estés a gusto, esto es importante ya que no te podrás mover de un tramo a otro ya que la carretera permanecerá cortada.  Para hacerse una idea es como ir a ver un rally pero con un tramo de 60 km que los pilotos tienen que repetir 4 veces, es decir, hacer 4 vueltas a la isla de man .

Se nota claramente si los pilotos van a por todas o no, los que van auténtica mente rápido no se guardan nada y tiran como locos desde el primer segundo. Otra de las cosas que más me impresionó fue lo realmente fuertes que van, las apuradas de frenada en algunos puntos son de escándalo, con derrapadas al más puro estilo supermotard. Los caballitos y las voladas en cambios de rasante también son totalmente impresionantes y muy famosas. La verdad es que te pongas donde te pongas del circuito el espectáculo es realmente impresionante.

Una de mis zonas preferidas sin ninguna duda fue la zona del paddock, donde todos los equipos tenían la base. Está situado justo detrás de la recta de meta donde unas gradas permiten ver en directo todos los repostas. Para acceder a las gradas de recta si se tiene que sacar una entrada, pero para nada es caro. Estos asientos te permiten ver cómo van saliendo uno a uno los corredores además de cómo entran en el pit-lane donde se ven escenas tan inéditas como los cambios de visera del casco, como ponen gasolina, los pilotos beben algo o simplemente como recuperan el aliento durante unos segundos antes de salir otra vez a buscar la gloria con medias por encima de los 200 km/h.

La zona de boxes es un auténtico hervidero de equipos, de los más modestos a los más profesionales incluyendo los más prestigiosos equipos del famoso campeonato BSB (British  SBK). Estos equipos tan importantes y profesionales cuentan con auténticas SBK que muy a menudo son motos que han corrido en años anteriores el Mundial de SBK, motos pata negra que no se ven en ningún otro sitio del mundo, solamente en el TT de la Isla de Man.

Es un auténtico lujo poderse pasear por delante de los camiones-taller de los diferentes equipos y ver los mecánicos como trabajan con las motos. Personalmente quedé muy impresionado con la profesionalidad y meticulosidad de los equipos así como con los recursos con los que cuentan. Claro está que también ves equipos más modestos que están en una carpa con los recursos limitados.

Durante los días previos a la carrera todos los equipos deben pasar las verificaciones técnicas pertinentes y es allí y siempre con el máximo respeto del público donde prácticamente puedes ver y tocar todas las motos que van a participar. Me sorprendió mucho lo abiertos que son todos los equipos, que gustosamente responden a tus curiosidades técnicas que les realices. Por ejemplo mientras la gran mayoría de jefes de equipo hacían la cola para verificar pudimos ir hablando y preguntar sobre las soluciones técnicas de las distintas motos.

Hay auténticos especialistas en preparaciones para el TT, mecánicos y preparadores de toda la vida que año tras año se dan cita y acuden a la mítica carrera como si de una religión se tratara. Se respira en todo momento un ambiente distendido, cordial y de camaradería a pesar de la gran rivalidad que hay entre equipos.

El submundo de los sidecar también goza de gran reputación y las preparaciones son realmente impresionantes. Montan motores de 600 cc de supersport con electrónica buena y hacen tiempos similares a las motos. Es muy bonito ver la compenetración entre piloto y copiloto y obviamente los movimientos que hace el segundo de abordo para compensar los pesos.

Da igual de donde vengas ni que moto conduzcas, da igual que tengas veinte y pocos o setenta y muchos, nadie te va a criticar por tu equipación por si llevas un casco barato o por la lengua que hables, en la Isla de Man lo más importante es el respeto entre los moteros. Si quisieras podrías ir con una Derbi paleta o una Derbi Variant y serias “el rey del bulevar” mucho más auténtico que las siete u ocho Ducatis Panigale R de trenta y pico mil euros. La cultura de moto que allí se respira es el mejor recuerdo que me llevo del TT. La cultura de moto es enorme, incluso los autóctonos saben de motos

Todo el mundo respeta a todo el mundo, puedes hablar de la marca que quieras y la gente por lo general sabe de qué le estés hablando. La cultura motociclista es enorme,todo el mundo tiene historia épicas que contar, viajes y aventuras en moto. Hasta los autóctonos saben de motos y no me refiero a los jóvenes, la gente mayor ha mamado motos desde la infancia y todos tienen curiosidad por saber de dónde vienes.

Un caso entrañable que recuerdo, es el de una abuelita sentada plácidamente en el jardín de su casa con una silla viendo las carreras, mientras las motos pasaban a pocos metros a unos 200km/h

La señora en cuestión sabía exactamente todos los pilotos de la isla que corrían del primero al último. También se sabía los muertos que había habido cada año y los vencedores… No es de extrañar que gente tan mayor sepa tanto de las carreras ya que llevan disputándose más de 100 años y claro está en el mismo sitio.

Centenares de moteros acaban la jornada en los numerosos “Pubs” bebiendo pintas de cerveza una tras otra comentando la jugada, los pilotos favoritos,  las carreras del día o las de hace años.

Aparte de carreras y gasolina hay muchas otras cosas que se pueden hacer en la isla como recorrer los distintos pueblos de costa donde una vistas increíbles desde los acantilados nos harán desconectar del mundo de las carreras durante algunas horas…    Hay oficinas turísticas en Douglas que os pueden informar sobre qué hacer a parte del universo moto, pero llevar el tiempo más o menos organizado nos permitirá no perdernos nada de lo que nos interesa visitar.

Pero el verdadero epicentro de la isla se seguía aconteciendo en el paddock del circuito. Es habitual mientras te paseas por él paddock encontrarte a pilotos como Guy Martin, Michael Dunlop, John McGuinness o un largo etcétera de pilotos no tan conocidos pero igualmente rápidos. Lo mejor de todo es que puedes pararlos para que te firmen un autógrafo o solamente hablar con ellos, son gente bastante normal, nada que ver con el ambiente estirado de las carreras mutualistas.

Una de las tardes que estábamos haciendo el café por el paddock en la zona de cafeterías  llegó ichael Dunlop con una motillo eléctrica, se paró en un puesto de “hot dogs” compró como cuatro perritos (imagino que para él y alguien más 😉 ) y al volverse a subir a la moto se dio cuenta que con lo cargado que iba que no le quedaban manos para agarrar el manillar… Pues ni corto ni perezoso el tío se mete un Frankfurt en la boca y con los otros tres en la mano izquierda se fue dando tumbos y casi atropellando a la gente. La verdad es que escenas como estas re repiten muy a menudo en el paddock del TT.

Paseando por allí también nos encontramos caras conocidas de nuestras tierras ibéricas, Antonio Maheso, el piloto Español que se aventuró a correr el TT. Había coincido con él en algunas pruebas y presentaciones de prensa. Ya enfundado en el mono de cuero y faltando poco para “entrar al ruedo” nos atendió gustosamente y nos enseñó las monturas con las que participaba ese año. Como moto principal habían preparado una BMW S 1000 RR, también nos enseñó una eléctrica con una base de Suzuki Hay-abusa que le había cedido un equipo chino… Tras despedirnos y desearle suerte pudimos verle en la pista en las que serían sus últimas vueltas antes de la importante lesión de rodilla que poco a poco va superando.

La verdad es que es “el viaje en moto”, todo motero que sienta en su alma el estilo de vida que representa montar en moto sea cual sea su montura, tendría que acercarse alguna vez en la vida al TT de la Isla de Man. Con ganas de volver y con la sensación de admiración mezclada con el miedo todo el grupo nos volvimos para casa. Uno de los veteranos viajeros por temas de agenda decidió volver en avión y de esa forma ceder su moto al pobre compañero que tenía que abandonar la R1 en Zaragoza, obligado a ocupar la plaza trasera de las distintas motos del grupo. De esa forma se pudo quitar un poco la espina y la frustración del viaje.   Viaje al TT de la Isla de Man

Tras casi una semana de emociones y cultura de moto allá donde te movieras, tocaba volver al barco que nos volvería de vuelta para Inglaterra y desde allí deshacer el camino realizado para volver a nuestra tierra. El último día nos apresuramos a realizar las últimas compras, libros, camisetas, pegatinas y recuerdos para los amigos que no habían podido asistir a tan memorable viaje. Con el TT en nuestro corazón nos despedimos de “La Isla” con la esperanza de volver algún día no muy lejano…

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